El pueblo: mil años de historia
Cal Gravat: una casa hecha dentro la roca
Durante los largos días de invierno, los antiguos inquilinos de Cal Gravat, vaciaban la roca a golpes de Escoda, para conseguir más espacio dentro la casa donde ubicar, entre otras, las comidas que tenían que conservar en fresco y el vino. Hoy, estos espacios ganados a la piedra, dan un aire especial, casi troglodita, a la casa.
Actualmente, los visitantes de Cal Gravat acostumbran a disfrutar de la casa en fines de semana o pequeñas vacaciones. La casa, totalmente reformada y adecuada a las nuevas necesidades, combina la comodidad con el encanto del pasado. Construida justo al lado de la antigua muralla de Montsonís, Cal Gravat mantiene los espacios y pequeños rincones que ofrece la roca.
Situada en la calle Mayor, la casa de Cal Gravat esta cercana al Castillo de Montsonís, una fantástica fortificación con casi mil años de historia donde se puede entrar y disfrutar de visitas guiadas.
Y es que el encanto de Montsonís es, precisamente, el ambiente medieval que se respira. Pese a las continúas reformas que se han hecho al pueblo, sus habitantes nunca han querido perder sus raíces históricas. Parte de la muralla que debía proteger lo pueblo se ha convertido ahora en muros y paredes de varias casas; y aún quedan en pie algunas antiguas torres de defensa, convertidas con el paso del tiempo en depósitos de vino o de agua. Montsonís es un pueblo muy acogedor y que ofrece numerosas actividades para hacer. Y para aquellos que tienen ganas de descubrir más la zona, Cal Gravat puede ser también un “campamento base” donde alojarse después de haber hecho alguna de las excursiones y actividades que ofrece el entorno.
Montsonís tiene muy buenas comunicaciones para hacer salidas y su proximidad con Artesa de Segre ofrece todo el abastecimiento que se pueda necesitar.